martes, 26 de noviembre de 2019
lunes, 18 de noviembre de 2019
Íntimos recuerdos
Escribe, sueña, inunda tu cuerpo de palabras.
Palabras entredichas,
palabras susurradas,
palabras sin-sentidas.
Observa el infinito de unos ojos que recuerdan
lo indescriptible del instante en el que se sintió estar.
No lo puede nombrar,
no puede relatar el sentido de lo inefable del momento,
aquel en el que se traza la piel en la memoria,
donde en la piel se hace memoria,
donde la memoria
se hace
piel.
Arrastro tu figura hacia mi piel,
recorro tu silueta en la imagen que me obligo a no olvidar.
La aprieto, la estrujó con mis brazos,
la llevo hacia mi pecho,
sueño con percibirlo aquí de nuevo.
Pero... Ya no está.
Ahora solo vive en la profunda mirada
de un recuerdo eterno,
de un brioso intento por expresarlo en la palabra
y del debilitado movimiento del cuerpo
que se rinde ante lo bello e íntimo de vivirlo.
Palabras entredichas,
palabras susurradas,
palabras sin-sentidas.
Observa el infinito de unos ojos que recuerdan
lo indescriptible del instante en el que se sintió estar.
No lo puede nombrar,
no puede relatar el sentido de lo inefable del momento,
aquel en el que se traza la piel en la memoria,
donde en la piel se hace memoria,
donde la memoria
se hace
piel.
Arrastro tu figura hacia mi piel,
recorro tu silueta en la imagen que me obligo a no olvidar.
La aprieto, la estrujó con mis brazos,
la llevo hacia mi pecho,
sueño con percibirlo aquí de nuevo.
Pero... Ya no está.
Ahora solo vive en la profunda mirada
de un recuerdo eterno,
de un brioso intento por expresarlo en la palabra
y del debilitado movimiento del cuerpo
que se rinde ante lo bello e íntimo de vivirlo.
El verbo
Ojos soñadores intentando soslayar las miradas prejuiciosas,
como el verbo sin conjugar en un inicio:
evadiendo y disminuyendo el agravio de confrontarse
con un manglar de pensamientos y deseos propios.
Y como el verbo en un final,
avanzando con ímpetu,
resonando con cada paso dado,
con cada palabra verbalizada en el acto de sentirse...
De sentirse vivo en lo contradictorio de vivir.
como el verbo sin conjugar en un inicio:
evadiendo y disminuyendo el agravio de confrontarse
con un manglar de pensamientos y deseos propios.
Y como el verbo en un final,
avanzando con ímpetu,
resonando con cada paso dado,
con cada palabra verbalizada en el acto de sentirse...
De sentirse vivo en lo contradictorio de vivir.




