Se lo advertí desesperadamente,
me ignoró y corrió por la habitación
vacía los olvidos de mi cuerpo.
¡Que frustrante! ¡No me escucha!
Me fragmenta en un baile de conflictos,
como el movimiento del sin son de dos piernas
que generan en la tela suave de un vestido blanco que navega por el aire.
Sudan las cortinas que con fuerza se cierran hacia
dentro,
adentro
a
dentro ...
Se asoma el d-olor empolvado
por las grietas vidriosas del alma,
eso que no se permite ser mirado.
y sin embargo, al final del día me encuentro escarbando
en las ventanas delatoras de quien las viste
¿De qué las vistes tú?
¿Qué sonido hacen las cortinas al abrirse?
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