Aún le reza a los Santos, (aunque en el fondo no crea en ellos)
parece que en el dolor
y los rincones solitarios
solo se escucha
su nombre.
"¡Ayúdame Dios!"
Rodea tu panza fuerte con los brazos
saca el aire y cierra los ojos con fuerza,
que sus brazos te sostienen antes de caer
mientras un pequeño sollozo sale suplicando...
"¡Basta ya"
Respira, no te juzgues por recordar
algún día en la cotidianidad de la vida
su recuerdo se diluirá entre las memorias
de lo que un día
fue.
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