Ay Valiente niña... solo tengo por agradecer.
Tu destreza y busqueda de afecto,
Tu amor protector y maternal.
Me enseñaste a que el tamaño al final no importa,
y aunque muy pequeña tu seas, encuentras valor y poder en ti.
Lloro por mi asusencia en tu corta vida, quisiera ser más para ti
que duermas en mi pecho por las noches y rabies cada que me muevo al incomodarte.
Tu agilidad, tu magia, tu llanto que busca compañia y amor están imprengnados en mi para siempre.
Quisiera curar todas tus heridas, ir adentro y sanar eso que hace que te lastima,
lamer lo que te duele como tu tiernamente lo haces con nosotros.
Bañarte a caricias, que sientas mi amor, mi compañia...
Ahora, aunque se que nada de eso está a mi alcance, sueño y te admiro cada noche.
Perdón por desaparecer...
No hay comentarios.:
Publicar un comentario